Congrégate… te extrañamos

Que onda brother!!…

¿Cómo estás?… nosotros aquí extrañamos el verte más seguido en la casa. No te preocupes, entiendo perfectamente el proceso en el que Dios te ha metido. Aunque te ha costado tremendamente, Dios te está levantando como el sostén y el proveedor de tu casa. Sí, tiene su precio, pero también su gloria, y en ese sentido nos alegramos por ti. Sin embargo, hay unas cuestiones que me preocupan y por la que hemos estado orando por ti, particularmente el asunto de que no te estés congregando.

¿Sabes? hace unas semanas tuve una plática con una agente de seguros cristiana que no se estaba congregando, y cuando la abordé en cuanto al tema me comentó sinceramente: “¡es que el domingo es mi único día de descanso!”. Con este comentario te puedes dar cuenta que ella, obviamente, valoraba más su descanso que la voluntad de Dios (pues, él manda que no nos dejemos de congregar: He.10:25). Digo, y no se quedaba todo el día en la cama… sino que eventualmente en el día salía con su novio y sus amigas (no cristianas) a disfrutar el día —aspecto que te habla que había poco o nulo amor por la iglesia (el cuerpo de creyentes), cuando la Biblia dice que si amamos a nuestros hermanos creyentes, demuestra que hemos pasado de muerte a vida (1Jn.3:14), y que una señal de que andamos en luz es que “tenemos comunión unos con otros” (1Jn.1:7). Sólo imagínate ¿qué anhelo, qué amor entrañable no se daba entre los creyentes que el cortarles de la comunión era considerado un tremendo castigo que ocasionaba una profunda tristeza en el castigado (1Co.5:13 y 2Co.2:5-11)? Si el abstenerte de la comunión con los hermanos no produce esta tristeza… algo está mal. 

Y con congregarte, no me refiero a un tiempo de diversión, esparcimiento o de comida con otros creyentes —algo que, por cierto, es muy bueno que suceda—, sino al tiempo en el que te reunes con otros creyentes para adorar, buscar a Dios (en oración y/o en su palabra) y edificarse en la fe. A lo largo de la historia tu vez a cristianos que arriesgaban, no su comodidad, no sus recursos, ¡sino su vida misma! para reunirse con otros hermanos con este propósito. Tienes a los cristianos teniendo su reunión en las catacumbas con la condena de muerte sobre sus cabezas si eran encontrados por los ejércitos romanos en algunas de las cuevas; a los cristianos del medievo reunidos en sótanos o escondidos en el bosque, corriendo riesgos para tener sus convocaciones como iglesia a pesar del peligro de muerte por la santa inquisición; o a los creyentes que se reunían para adorar en silencio, sin sonido alguno, para no ser denunciados ante la policía secreta de la unión soviética. Hoy en día en Iran, y oro paises arabes, cristianos han sido metidos a la cárcel y duramente torturados por tener sus reuniones. Muchas veces ¿porque le teme tanto Satanás a las reuniones de cristianos que luche tanto por destruirlas? ¿que sabe él que nosotros no?

Se que hay ocasiones especiales que justifican el no congregarse. El estar en un país o lugar donde no haya cristianos, sea de visita o como misionero, es un ejemplo de esas ocasiones; el estar enfermo es otro caso que puede justifiar el faltar por períodos de tiempo. ¿Que otra razón sería justificable?:
“No tengo recursos para asistir”
El miércoles va una chica desempleada que nos expresó su situación y le pagamos el transporte para que vaya… así que no, no es excusa.

“No hay reunión de iglesia el día que descanso”
El lunes tenemos nuestra reunión de oración en MINAS, por lo que esa no es excusa para ti. Pero aún si no lo hubiera, hermanos que han estado en semejante situación han buscado células o reuniones en el día de su descanso, aunque sea de otras iglesias cristianas. Lo importante es no dejar de congregarse. Otros en cambio, han comenzado sus propias reuniones en su casa dedicando un tiempo a orar, adorar y compartir la palabra, al inicio asistiendo su propia familia, pero no dejando de invitar a otros hermanos para enriquecerse con los otros miembros del cuerpo de Cristo.

“Es el único tiempo que tengo para estar con mi familia”
Entendería esta escusa si la reunión durara medio día o un día completo… pero ambos sabemos que no es así. Por otra parte, debes poner ejemplo a tu familia, pues si ven que no vas a la reunión, ¿acaso no recibirán el mensaje de que la iglesia no es importante? Pero aún si no te congregas pero sí vas al cine o a otros lugares pues enseñas que esas cosas son más importantes.

“Está muy lejos”
A mi me tomaba dos horas en camión llegar a la iglesia todos los domingos,  dos horas de venida… lo mismo para la reunión de jóvenes. Cómo estaba tan lejos mi solución no fue dejar de congregarme, sino cambiarme de iglesia a una que estuviera mas cerca de mi casa… y así lo hice.

“Trabajo también en el día de mi descanso”
Hay gente que por crisis económicas que viven tienen que trabajar también en su día de descanso… uno esperaría que fuera una racha pues es Dios ordena un día de descanso (al menos que sea para trabajar con el en cuyo caso podrías seguirías el ejemplo de Jesús trabajando los días de descanso). Aún así, muchas iglesias tienen sus reuniones fuera de horarios de trabajo, lo que facilita el que asistas saliendo de tu jornada laboral. Al fin de cuentas “es un refrigerio espiritual”.

“Yo veo el mensaje desde mi casa”
Tu sabes bien que no se trata de escuchar ponencias y mensajes. Se trata de exponerte a la crianza que da una persona de más crecimiento espiritual, al pulimiento que se da entre hermanos (Pr.27:17), así como a la edificación que tú y otros miembros del cuerpo nos damos con los dones, testimonios y conocimiento que él ha dado a cada uno. Esto no se da a distancia.

¿Que otra razón para no congregarte se te ocurre? “ya no aprendo nada”, “soy líder espiritual y ya no necesito de eso”, “no hay estacionamiento”, “no hay clima en la congregación”… en fin creo que podríamos encontrar muchas excusas. Sin embargo Dios nos da en su Palabra criterios para discernir si son verdaderas justificantes o no.

No te digo todo esto para obligarte a que te congregues, pues uno esperaría que Dios pusiera esa convicción y fueras guiado por el Espíritu a ello, sin ser arreado por mi o por algún otro. Te comento todo esto porque si no hay una verdadera razón que justifique tu inasistencia, esto es solo un síntoma de un problema mayor en el corazón… y quiero que estés consciente de ello. Por lo cual te invito a que te examines y lo corrijas.

¿Sabes? de solteros mostraban un gran celo y entusiasmo por Dios y su obra, y nosotros esperábamos que casados eso se exponenciaría tremendamente, que juntos harían un gran equipo de Dios para su servicio… pero no ha sido así, sino al contrario: desde que se casaron su interés y ánimo por servir a Dios cayó: dejaron de asistir a las juntas pastorales, y luego desistieron de las iglesias o grupos que tenían, ya no han levantado la mano para compartir palabra los domingos, y cuando abrimos el grupo de oración los lunes has mostrado más interés en “tener una comida con nosotros ese día” que ministrar el corazón de Dios orando juntos como iglesia por aquellos asuntos que le cargan. No te lo digo en forma de reclamo, pues tu sabes bien que mi interés nunca ha sido tener “casa llena”. Te lo digo más bien sinceramente preocupado por ustedes pues mi deseo es que crezcan a madurez y cumplan el propósito de Dios para sus vidas dando mucho fruto que glorifique al Padre. Mi deseo es que nadie les quite su recompensa a la hora que estemos frente a Jesús y demos cuenta de lo que hicimos para él.

Tal vez solo me estoy alarmando dioquis, tal vez si te estas congregando los lunes en alguna otra parte y no nos has dicho… tal vez no estás dejando dormido tu don de evangelismo y de la enseñanza de la palabra y lo estás ejerciendo sin que nos digas nada… tal vez tu ausencia tiene una perfecta explicación delante de Dios que hará que todo tenga sentido. Si esto es así, solo te pido que no nos dejes con la preocupación y nos hagas partícipes de lo que Dios está haciendo contigo.