“Tomar, o no tomar peyote” –he ahí el dilema

Sorry la tardanza, pero me he encontrado atendiendo varios casos urgentes además de mis responsabilidades diarias… Pero como te dije, te tengo en mi mente y no he quitado el dedo del renglón.

Inquietudes

Para comenzar ¿Que te parece si desmenuzamos tus inquietudes para pasar luego a atenderlas?

Tus inquietudes en forma parafraseada son: “No quiero caer en legalismo ni religiosidad tachando algo como malo sin saber por qué, solamente porque me lo dicen”; “quiero darme la oportunidad de explorar y probar para saber, por mi mismo, si es malo o no”; “el peyote es algo que Dios creó y tiene propiedades medicinales, no se puede descartar como malo cuando se puede hacer un buen uso de él”.

Es genial que tengas la libertad y nos expreses tus inquietudes pues así sale a la luz lo que le falta a tu fe y nos permiten suplirlo. También es una llamada de atención con respecto a las amistades que has escogido para tu vida. No por nada la Biblia advierte que “las malas compañías corrompen las buenas costumbres (doctrinas)”. Nuestras amistades, cuando somos bombardeados por ellas y nosotros no tenemos suficientes fundamentos, nos llevan a cuestionar y reconsiderar cosas que, en teoría, ya teníamos establecidas en nuestra vida.

No te fíes en tu propio entendimiento

Con respecto a la primera inquietud de “no caer en legalismo ni religiosidad tachando algo como malo sin saber por qué, basado solamente en lo que otros dicen”.  Hay un principio básico que la Biblia enseña:

Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. (Pr.3:5-6)

Esta es una invitación a que tengas duda de ti misma, de tu criterio o sabiduría o entendimiento para cuestionar lo que Dios ha establecido como bueno o malo. Y tiene sentido pues ¿quien va a saber más: nosotros o Dios? ¡Claro que Dios! No solo sabe más sino que él es el Creador y establece las reglas del juego, y así era antes de la caída: Dios era para el hombre el proveedor de su estándar moral. Sin embargo, con la caída el ser humano obtuvo un conocimiento del bien y del mal independiente de Dios, por su propia cuenta… y, como puedes ver no nos han funcionado muy bien las cosas. ¿Significa que no podemos discernir lo bueno de lo malo independiente de la Palabra de Dios? No tal cual. Dado que aún tenemos la imágen de Dios, tenemos una conciencia general básica de lo que está bien o mal, como dice Romanos 2:14-15:

Aun los gentiles, quienes no cuentan con la ley escrita de Dios, muestran que conocen esa ley cuando, por instinto, la obedecen aunque nunca la hayan oído. Ellos demuestran que tienen la ley de Dios escrita en el corazón, porque su propia conciencia y sus propios pensamientos o los acusan o bien les indican que están haciendo lo correcto. (Ro.2:14-15)

Sin embargo, dicha conciencia se corrompe y desvía fácilmente, como también dice Romanos 1:21-24:

Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles. Entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. (Ro.1:21-24)

Por eso, como dice el salmista:

Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino. (Sal.119:105)

y

Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos,  pues me guían constantemente (Sal.119:98)

Moisés, hablaba de esta sabiduría que encontramos en la palabra para discernir correctamente lo bueno y lo malo,  y que las demás naciones no tenían:

Síguelos al pie de la letra y darás a conocer tu sabiduría y tu inteligencia a las naciones vecinas. Cuando esas naciones se enteren de todos estos decretos, exclamarán: “¡Qué sabio y prudente es el pueblo de esa gran nación!” (Dt.4:6)

¿Por qué? Porque la creación en muchos aspectos es suficientemente complicada como para rebasar tu entendimiento de ella y tu capacidad para discernirla por tu propia cuenta. Por eso Dios nos da sus mandamientos, pues sabe que hay cosas que nomás no podrías discernir por tu propia cuenta o te tomaría toda una vida descubrirlo, como dice Pablo:

y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor… eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. (Ro.2:18-19)

Por esta falta de entendimiento hay mandamientos que “nomás no le hayamos el porqué”… y por lo mismo nos atrevemos a cuestionarlos en nuestra sabiduría, por eso se nos exhorta:

Si alguno de ustedes se cree sabio según las normas de esta época, hágase ignorante para así llegar a ser sabio

Así, en vez de cuestionarlos, aunque te tachen de “legalista” o “religiosa”, debemos aceptarlos, meditarlos y estudiarlos para entender la sabiduría que hay detrás de ellos; como lo hacía el salmista:

En tus mandamientos meditaré, y reflexionaré sobre tus caminos (Sal.119:15)

Entonces, concluimos que cuando se trata de discernir entre lo bueno y lo malo siempre partimos de la Palabra de Dios. Ella tiene las credenciales que nuestra propia opinión no tiene ni nunca podría tener: integridad del texto, fiabilidad histórica, corroboración arqueológica, exactitud científica, unidad de contendido, profecías cumplidas, increíbles códigos escondidos en el texto, supervivencia en medio de la oposición, y la evidencia de los resultados. Ninguna otra religión, opinión, creencia o sistema ideológico tienen como fundamento un libro con credenciales que iguale, ni remotamente, a las de la Biblia.

Lo que debemos cuestionar

Si la Biblia, por sus credenciales, merece nuestra confianza, “¿entonces que podemos cuestionar?” lo que deberíamos cuestionar es nuestra opinión o nuestro entendimiento de las cosas… y los mandamientos o ideas que se enseñan como de Dios, pero que son en realidad doctrinas de hombres. Como Jesús reclamaba a los fariseos:

Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios. Pues ustedes pasan por alto la ley de Dios y la reemplazan con su propia tradición… —Ustedes esquivan hábilmente la ley de Dios para aferrarse a su propia tradición… anulan la palabra de Dios para transmitir su propia tradición. (Mr.7:7-13)

Este cuestionamiento es correcto y se incentiva en la palabra en varios pasajes (1Ts.5:21; Ga.1:8). Pero para cuestionar esto necesitas tener una sólido conocimiento de la Palabra de Dios, pues partimos de ella para cuestionar todo lo demás.

¿Qué hay de los temas que la Biblia no menciona?

Ante todo esto viene la pregunta clave ¿qué hacemos en los casos en los que la Biblia no nos da un mandamiento claro o explícito (como el de ingerir o no peyote)? ¿Estamos sin dirección en los asuntos en los que la Biblia no habla? ¿Tenemos que explorar y experimentar en carne propia para aprender lo bueno y lo malo en esos asuntos en los que la Biblia no enseña específicamente? La respuesta es “sí”, y “no”. Deja te explico:

Es cierto, en la Biblia no tenemos el conocimiento de toda la creación de Dios ni es exhaustiva en cuanto a la normativa que Dios estableció para todas las áreas de la vida. Sin embargo, no nos deja en blanco como para que estemos en total oscuridad. La Biblia nos da un marco general de principios y criterios que nos sirven de referencia y que podemos aplicar a un sin fin de situaciones en todas las áreas para así discernir Su voluntad. De tal manera que los asuntos en los que podemos “experimentar” en realidad son muy pocos y generalmente están confinados al ámbito de la ciencia, de las leyes que gobiernan nuestra naturaleza, no a la cuestión moral.

Por ejemplo 1: La Biblia no habla del fumar… pero sí habla que debo cuidar el templo del Espíritu Santo y que no debo dejar que nada me domine. Y como el fumar daña mi cuerpo y causa adicción (domina mi voluntad), se que es malo.

Ejemplo 2: Uno puede preguntarse “¿Será correcto que mi novia se quede a dormir conmigo en mi departamento de soltero en un cuarto separado?” La Biblia no aborda esa temática en particular, pero si da criterios como el “no hacer nada que pueda ser malintepretado y pueda causar que otros caigan en pecado” (“no hagas cosas buenas que parezcan malas”) el cual Pablo discute en Romanos (Ro.14) y Corintios (1Co.8:8-12). También la Biblia nos enseña a “huir de la fornicación” (1Co.6:18). Basado en esto podemos saber que, puesto que la gente no sabe que “duermen en cuartos separados”, es de mal testimonio y puedes llevar a otros a tropezar, y también sabemos que es una situación de mucha tentación para personas que se atraen y están en una relación de noviazgo. –Claro, puede haber situaciones excepcionales que orillen a esa situación o la permitan, pero en condiciones normales podemos discernir que no es correcto en un cristiano.

¿Qué criterios nos da la Biblia para discernir el asunto del peyote?

¿Que del peyote o de la marihuana? La Biblia no dice nada al respecto, pero como te he mencionado no nos deja sin criterio para no discernir la voluntad de Dios. He aquí algunos criterios:

1) ¿Es legal? (Ro.13:1-3)
La Biblia nos enseña a someternos a las autoridades establecidas en todo lo que no se contraponga a la explícita voluntad de Dios. En este sentido, en México, el peyote, la marihuana, así como otras drogas, siguen siendo ilegales y en la Biblia no hay una orden tácita o explícita a que las consumar como para que puedas justificar la desobediencia a las autoridades establecidas por Dios. Este criterio por sí mismo basta para poner fin a toda discusión del tema en tu contexto… pero supongamos que fuera legal, esto nos llevaría a considerar otros criterios:

2) ¿Daña el cuerpo? (1Co.6:18-19)
La Biblia nos enseña que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu y no debemos de pecar contra nuestros cuerpos. Introducir sustancias que los dañan si ninguna otra necesidad más que el de “experimentar”, “sentir placer”, etc. definitivamente es pecado.

3) ¿Causa adicción? (1Co.6:12; Ga.5:23; 2Ti.1:7)
Pablo lo dice así: “Todo me está permitido, pero no todo es para mi bien. Todo me está permitido, pero no dejaré que nada me domine”. En otras palabras no debes dejar que nada domine o ate tu voluntad, es decir, no debes consumir nada que causa adicción. Esto es de tan sentido común que las personas del mundo prohiben las drogas precisamente por las terribles adicciones que provocan.

4) ¿Produce un estado alterado de consciencia? (Ef.5:18; 1Ts.5:6; 1Pe.4:7)
¿Sabes porque la Biblia prohíbe la borrachera? Porque viola el principio de sobriedad, es decir, el de estar “consciente” o en “tus cinco sentidos”. Una persona ebria hace y dice montón de tonterías porque está en un estado alterado de conciencia, por eso Pedro nos exhorta así: “manténganse sobrios y con la mente despejada” (1Pe.4:7). Dime tu ¿tal droga fomenta la claridad de mente? Según lo que veo en aqui y aqui, todo lo contrario

5) ¿Testimonio? (Ro.14:16,21; 1Co.8:9-12)
Pablo lo pone de esta manera: “Es mejor no comer carne ni beber vino ni hacer ninguna otra cosa que pudiera causar que otro creyente tropiece”. En 1Co.8:9-12 también corrobora este principio de que “no hagas tropezar a tu prójimo haciendo cosas buenas que parezcan malas”. En este sentido, si la gente ve que tú, como cristiana, tomas peyote ¿no se vería inclinada a pensar que es permisible la droga en general? ¿no pensarían que un cristiano puede tomar peyote, o fumar marihuana o cualquier otra droga psicodélica?  

6) ¿Propósito? (Ga.5:20; Ap.9.21)
El peyote ha sido usado por las culturas indígenas durante milenios para inducirse estados alterados de conciencia durante rituales religiosos y curativos por chamanes. Esto no es exclusivo de la cultura indígena, pues prácticamente todas las culturas paganas en sus rituales de magia, hechicería o brujería se valían de algún tipo de droga que alteraba la consciencia de las personas para así tener contacto con el mundo espiritual (con demonios). Tan ligada estaba el uso de drogas con esas prácticas ocultistas que la palabra griega en la Biblia para “hechicería” o “brujería” (farmakeia) significa también “suministrar drogas“. y ¿que crees? La “farmakeia” está prohibida en la Biblia (Ga.5:20; Ap.9.21)

Contraargumento

Como contra argumento uno puede decir: “todo lo que creó Dios es bueno”… si, pero de acuerdo a su propósito, para lo cual está normado. Esto quiere decir que TODO está regulado para que pueda cumplir con ese propósito bueno con el que Dios lo creó y no cause daño. Y gracias a discernimiento de las normas que regulan las diferentes sustancias hemos podido regular y legislar su uso… o ¿porqué crees que el peyote es ilegal? Hay sustancias que Dios creó que causan la muerte o la intoxicación de la persona que lo consume… ¿significa que no son buenas? no, sino que significa que violaron la normativa establecida por Dios para su uso. Hay cosas que para que sean buenas y se mantengan así no deben consumirse (como el árbol de la vida y de la muerte que nuestro antepasado comió), o deben consumirse de “cierta forma”  (untado en vez de tomado como el caso de la marihuana que untado ayuda a las reumas) o en cierto “contexto” (como el uso de la morfina, proveniente del opio, usada para calmar el dolor de pacientes enfermos).

Dándote los criterios y resolviendo el típico contraargumento creo que estás en posición de tomar la decisión correcta sin la necesidad de andar”experimentando” para saber si es correcto o no. Recuerda, se nos ordena ser astutos como serpientes y a no ignorar las maquinaciones del enemigo. El mundo continuamente “inventa nuevas formas de pecar” (Ro.1:30) y la Biblia no tiene mandamiento específicos para cada una de esas formas, pero sí te da el criterio que necesitas para ser discernida y entendida de la voluntad de Dios y así no seas “chamaqueada” por el enemigo.

Mi preocupación

Como te dije al inicio, que bueno que me expresaste tu inquietud para ayudarte a resolverla… y te animo a que sigas ventilando cualquier otra inquietud que tengas. Sin embargo, para tu tiempo en Cristo creo que deberías de tener tu discernimiento ya desarrollado para distinguir con facilidad estas cosas, pero como vez, “tienes necesidad de que se te vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y has llegado a ser tal que tienes necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” (He.5:12-14).

¿Que puede estar opacando este discernimiento? Puede ser una falta de conocimiento de la palabra y/o las amistades que has escogido. Por lo que platicamos creo que es esta última (tus amistades) la razón de tu falta de discernimiento. Y es que la continua exposición de amistades que no conocen a Dios (a sus ideas, sus valores y prácticas) nublan nuestro entendimiento y discernimiento, te llevan a dudar de tus creencias, tus convicciones, y corrompen tu fe. Porque crees que Pablo nos advierte:

No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.» (1Co.15:33)

Y con esto no estoy diciendo que  te “salgas del mundo” (1Co.5:10), pero si que escojas a las personas que dejas entrar en tu vida: tu novio, tus amigos y todas aquellas personas con las que vas a intimar y compartir tu andar, como se nos instruye:

No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y el diablo? ¿Cómo puede un creyente asociarse con un incrédulo? ¿Y qué clase de unión puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? Pues nosotros somos el templo del Dios viviente. Como dijo Dios: «Viviré en ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo tanto, salgan de entre los incrédulos y apártense de ellos, dice el Señor. No toquen sus cosas inmundas,  y yo los recibiré a ustedes. (2Co.6:14-17)

Tu puedes estudiar los mandamientos que Dios le dió al pueblo de Israel para protegerlos de la mala influencia de las naciones paganas. Dios les dió esas ordenanzas porque sabe lo sutil y lo peligroso que puede ser nuestra continua exposición a personas que no viven de acuerdo a la Palabra de Dios. El congregarnos nos ayuda a contrarrestar eso, y también el estar en una continua actitud de ataque, es decir: el buscar “convertirlos”, pues es esta la actitud que el mundo tiene para con nosotros y si no estás consciente de esto y bajas la guardia y te relajas, te van a ganar para ellos. Por eso se nos exhorta:

Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. (Jer.15:19)

o en la versión NTV:

Tienes que influir en ellos; ¡no dejes que ellos influyan en ti! (Jer.15.19)

Nota que no hay término medio: o te convierten o los conviertes. Pero si no tienes las herramientas para defender tu posición e influenciar sobre ellos, mejor apártate de ellos hasta que las adquieras.

Las o la personas que te están induciendo a tropezar con este tipo de actividades, como dice Jesús “más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.” (Mt.18:6) –y esta expresión tan fuerte lo dice por el tremendo amor que tiene hacia ti que crees en él, porque no quiere que te pierdas. Y lo reitera cuando dice:

¡ay del que hace pecar a los demás!” (Mt.18:7)

Así que te digo las mismas palabras de Pablo a Timoteo:

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. (1Ti.4:16)

O en palabras de Jesús:

Yo vengo pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie te quite tu corona.

El tiempo es corto (1Co.7:29), así que en vez de perderlo andando experimentado, mejor enfocate en tu propósito, en la voluntad de Dios para ti, y proponte en hacer solo aquellas cosas que contribuyan a eso, que todo lo demás, solo son distracciones.