Te Queremos Devuelta Brother

Brother, hace algunos meses cuando tu y yo hablamos me comentaste estaba teniendo luchas en algunas áreas que no haz podido vencer, y por eso no has participado de la santa cena –cosa que reconozco que haces bien pues participar de ella indignamente puede acarrear juicio sobre tu vida. Obviamente me dejaste preocupado y a partir de ahí me hice el propósito de orar y ayunar por ti, para poder tener una charla contigo y ver cómo te podíamos ayudar… pero no has querido. 

Con esto no quiero que te veas como el “patito feo” de la historia, porque la lucha contra el pecado no es algo que únicamente tú estas enfrentando, todos los que hemos recibido el Espíritu de Dios tenemos esas luchas. Es parte normal del caminar cristiano. Yo mismo he tenido luchas y las sigo teniendo. Vencer actitudes pecaminosas, ejercer dominio propio para dejar cosas que estaban mal y adquirir nuevos hábitos no es de lo más fácil, pero gracias a Dios que tenemos la victoria en él, pues con el poder de su Espíritu podemos hacer morir las obras de la naturaleza pecaminosa. Pero es una lucha y se requiere ejercer voluntad para que el Espíritu pueda ayudarnos. Este proceso de santificación es lo que Pablo recalcaba a los cristianos cada vez que los exhortaba diciendo “Despojaos del viejo hombre” (Ef.4:22-32); “Haced morir lo terrenal en vosotros” (Col.3:5-10); “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Ro.12:2) ¿Porque? porque estaban en proceso. Nuestra conversión en Cristo no nos transforma por completo de la noche a la mañana pero sí empieza un proceso que asegura dicha transformación. Y puedes ver los diferentes grados de transformación que tenían algunas iglesias pues unas eran alabadas (Ro.1:8, 1Ts.1:7-8) y otras eran acusadas por inmoralidades sexuales (1Co.5:1), de sectarismos (1Co.3:3).  Pero no te equivoques brother, a esas iglesias acusadas de esas inmoralidades les hacía ver que tenían que volverse de esos pecados porque si verdaderamente han nacido de nuevo, no pueden permanecer en el pecado (1Jn.3:8-9), sino que tienen que volver (1Jn.2:19)… al menos que se quieran permanecer en dicho pecado, cosa que lo lleva a cortar su comunión con Dios–y la iglesia (1Jn.1:6-7).

Por esta cuestión cuando hablé contigo quise ver cuál era tu estatus. Porque una cosa es estar en un estilo de vida que no le agrada a Dios por gusto y placer sin la intención de arrepentirse, y otra cosa es estar inmerso en ese estilo de vida luchando contra él y pidiendo ayuda. Cuando te pregunté me comentaste que estas luchando… y me alivió escuchar eso. Sólo espero que no sea de palabras, porque sigues siendo dominado por ese pecado y no has pedido ayuda, sino al contrario, te has apartado y nos has prohibido hablar contigo del asunto.

Brother, si genuinamente quieres salir de esa situación no tienes porqué hacerlo solo, mucho menos cuando no lo has logrado hacer por tu cuenta. La Biblia nos enseña a sobrellevar los unos las cargas de los otros (Ga.6:2; Ro.15:1) y estamos aquí el cuerpo de Cristo para ayudarte. Hay muchas formas en la que podemos ayudarte a vencer sobre el pecado que te acosa, pero tienes que abrirte, tienes que dejarte ayudar… y tiene que ser pronto porque me temo lo peor si nos tardamos en actuar. ¿Porque? porque entre más tiempo pase más Satanás te hunde pues entras en un circulo vicioso: como tu comunión con Dios no existe pues no has abandonado ese pecado, estás vulnerable y expuesto a que Satanás te meta cuanto pensamiento de condenación, de victimización, y depresión, lo que te lleva a estar hipersensible, tomar las cosas a mal y reaccionar en la carne… y por la falta de dominio propio, esto puede llevarte a tomar decisiones equivocadas en tu vida que te alejan más de Dios y hacen más difícil y dolorosa la restauración. No me extrañaría que los problemas emocionales que has tenido sean por causa de esta pertubación que viene por de traicionar tu conciencia y la voz del Espíritu Santo con el que fuiste sellado.

Por favor, por el amor que te tenemos, ¡déjate ayudar! entre tu, el Espíritu y los ancianos de la iglesia podemos ayudarte a vencer el pecado que te ha tenido subyugado. Me has dejado ver que también hay asuntos económicos que tienen que resolverse, y como iglesia también te podemos ayudar con eso, pero tienes que estar dispuesto a arrepentirte y dejarte ayudar para poner tu vida en el orden de Dios. Tienes un propósito que cumplir, tienes MUCHO que dar y entre más demores, nos cortas a todos de la bendición que Dios diseñó que tu compartieras con el mundo y la iglesia, esa contribución es tu gloria y tu honra… Victor, ¡te necesitamos hermano!

Esta o la próxima semana podemos vernos y juntos poner medidas para ayudarte a salir de este bache. ¿Te parece?

Si no accedes, no quiero que pienses que tomamos la salvación de tu alma como algo a la ligera. Te amamos brother y estamos dispuestos a tomar fuertes medidas para que entres en convicción y puedas volver al Señor. ¿No te das cuenta que tu relación ha sido cortada hasta que vuelvas con él en arrepentimiento y dispuesto a luchar genuinamente para dejar ese pecado que te esclaviza? Tu bien sabes que así es, pues por algo no participas con nosotros en la mesa del Señor… y nosotros no podemos seguir que actuando como “si todo estuviera bien contigo” o como “si no pasara nada”. Al contrario, es nuestro deber recordarte cual es la verdadera situación en la que te encuentras, y para esto el Señor nos indica que tendríamos que cortarte la comunión y el compañerismo con la iglesia hasta que estés dispuesto a arrepentirte de tu pecado (1Co.5) ¿Por qué? porque Dios quiere que tu relación con la iglesia sea un recordatorio constante de cómo está tu relación con él (1Jn.1:7). No quiere que pienses que por “tener comunión con la iglesia” las cosas van bien con él cuando no es así (1Co.5:11). Claro, tampoco Dios quiere que los demás piensen que un estilo de vida así es algo que se deba tolerar-permitir en el cuerpo de Cristo (1Co.5:6-7). Te lo digo con el corazón en la mano brother, ¡no permitas a que se llegue a tomar tal medida! 

Tu me has comentado que estás convencido que eres salvo y que la salvación no se pierde… ¡excelente! porque si realmente eres salvo significa que no permanecerás en el pecado sino que volverás a la comunión con Dios y su iglesia. Si en cambio no vuelves, es señal de que tienes que arrepentirte y tener un genuino encuentro con Dios para verdaderamente ser salvo. ¡Pruébate si estás en la fe!… pero no te equivoques brother: el reino de Dios no lo heredarán los fornicarios, idolatras, adúlteros, sodomitas, ni pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores (1Co.6:9-11), ni los incrédulos (Ap.21:8). Te dejo te dejo con este pasaje para que lo medites:

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
(1Jn.1:5-9)